• Daniel Carvalho

Ya podemos ir al estadio en paz, ¿ahora qué sigue?

Actualizado: feb 24

Cuando entré al mundo del barrismo hace más de 10 años y empecé a descubrir el capital humano y social que hay allí, junto a muchos amigos nos empezamos a preguntar: ¿por qué nadie habla de esto? ¿esto por qué no se apoya?


Tiempo después vemos cómo las cosas han cambiado para bien.


El proceso Cultura del Fútbol no empezó con la alcaldía de Federico Gutiérrez. En Medellín tenemos dos barras populares con más de 20 años que poco a poco se organizaron, supieron convivir entre ellas y aprendieron a trabajar con el Estado. Además, con los años las barras organizadas se han fortalecido y nuevas formas de barrismo han aparecido en el panorama, enriqueciendo y demostrando lo diversa y potente que es esta cultura.


Lo de hoy, entonces, es el resultado de un proceso que maduró y llegó a un buen clímax en la administración anterior, en la que incluso aprobamos en el concejo de Medellín la Política Pública de Cultura del Fútbol, un documento pionero en Colombia.


Por eso me alegró que al hablar con el nuevo alcalde Daniel Quintero, uno de los principales temas que abordamos fuera la continuidad de los programas de Cultura del Fútbol, tan importantes para consolidar en la ciudad esta transformación que confía en los hinchas y construye con ellos la fiesta del fútbol.

¿Qué sigue para la Cultura del Fútbol en Medellín para el periodo 2020-2023?


Cuando decimos “vamos a seguir” es porque queremos que este proceso continúe, y para eso ya nos hemos preguntado dónde deberíamos poner nuestras fichas. Como le comenté al alcalde y a varios secretarios con los que me he reunido, existen algunas cosas en las que considero que debemos profundizar:


1. Presencia en los barrios


Hemos logrado hacer del entorno del estadio Atanasio Girardot un verdadero lugar de convivencia, pero todavía nos hace falta trabajo en los barrios de la ciudad, donde muchas veces el Estado carece de legitimidad o de presencia suficiente.


Pienso que a través de los mismos combos barristas podemos llegar de una manera más fácil y eficiente. Y no únicamente a hablar de fútbol, sino llevarle a todos estos barrios la oferta institucional que tiene la Alcaldía de Medellín. Este es uno de los principales retos.


2. Expandir la Cultura del Fútbol a los demás municipios del Valle de Aburrá


El segundo reto lo empecé a hablar el año pasado con el general Acevedo (actual secretario de Seguridad), quien entonces era subdirector de Seguridad del Área Metropolitana, sobre la necesidad de expandir el alcance de Cultura del Fútbol a todos los municipios del Valle de Aburrá.


No ganamos nada con tener más o menos resuelto y controlado el tema dentro del municipio de Medellín si después seguimos presentando problemas graves en Itagüí, en la Estrella, Bello o Copacabana; en eso también el general Acevedo me dijo que era un tema que quería trabajar.


3. Las disidencias


Esto es un tema complicado, pero sería un error hacernos los desentendidos e ignorarlo. No podemos pretender que sancionando y sacando a la gente del estadio estamos solucionando el problema. Darle la espalda a los problemas nunca los ha arreglado y dejar de nombrarlos acrecienta las dificultades. Por el bien de Medellín y de la Cultura del Fútbol, no podemos dejar que esto pase.


Es por esto que necesitamos elaborar, diseñar y aplicar una estrategia que nos permita incorporar a todos estos muchachos de las disidencias de las barras populares en el camino de la Cultura del Fútbol de la ciudad. Y lo más pronto que sea posible.


4. La Cultura del Fútbol como vehículo de oportunidades


Creo que debemos transformar cómo los programas que estamos sacando de Cultura del Fútbol impactan de mejor manera la vida de todos los jóvenes (y los ya no tan jóvenes), que seguimos yendo al estadio.


Me refiero en particular a cómo nos convertimos en vehículos para ofrecerles más educación, más oportunidades laborales y otras alternativas relacionadas con la política pública de Cultura del Fútbol que aún no hemos empezado a aplicar, como los temas de salud. Para este último punto en particular, hablé con algunas personas de la Secretaría de Salud y están muy interesados en empezar a desarrollar programas para la prevención de consumos problemáticos.


5. Un escenario para trabajar sobre temas como el machismo y el racismo


Las mujeres se han convertido en partícipes permanentes de los estadios, tanto en las tribunas como en las canchas. Es una gran oportunidad para que no solo participen sino para que lideren procesos de #CulturaFútbol en las barras y en los barrios.


Realmente creo que toda esta sombrilla de la Cultura del Fútbol es un pequeño laboratorio de sociedad.


Así como muchas veces digo que el estadio Atanasio Girardot parece un Valle de Aburrá en miniatura, pues nosotros también somos una muestra representativa de la sociedad de Medellín. Si logramos aprender a convivir, a mediar, a tramitar nuestras diferencias desde un marco del respeto, pues lo que aprendamos en Cultura del Fútbol nos va a servir para ser mejores ciudadanos.


Esto es un trabajo de muchos, como en el fútbol, que no juega una persona sino un equipo. Yo aprovecho para agradecerles a todas las personas que se esfuerzan por esto, porque el cambio se ha notado y así lo sentimos quienes habitamos el estadio.


¡Seguimos!


#CulturaDelFútbol


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