• Daniel Carvalho

Valderrama y Rave: la alianza necesaria para el Modelo Medellín

Este año elegiremos Alcalde de Medellín y, como en cada elección, el modelo de ciudad está otra vez en juego. Por eso, en nombre de muchos ciudadanos, les pido a los candidatos Juan David Valderrama y Beatriz Rave que no aplacen más esta alianza necesaria.

Juan David Valderrama y Beatriz Rave: ¡únanse!

EL MODELO MEDELLÍN


Recientemente alguien me preguntó qué consejo daría para la ciudad de Bogotá como urbanista y político; no tengo el conocimiento detallado de los problemas de la capital para andar aconsejando al respecto pero sí hay un aspecto fundamental que debe mencionarse: la continuidad en las políticas urbanas.


Cuando empecé a estudiar urbanismo en París, en 2003, Bogotá era objeto importante de estudio, era un referente y un modelo a seguir en las ciudades de países en vía de desarrollo. Eso fue posible por una seguidilla de administraciones distritales que tuvieron coherencia entre sí. El proceso se vio truncado por falta de continuidad y algunos vergonzosos casos de corrupción.


Ahora en el mundo se habla del Modelo Medellín. Este modelo, siempre en evolución, podría sintetizarse en cuatro aspectos:


  1. La recuperación de lo público: espacios públicos, transporte público, equipamientos públicos, uso transparente de los recursos públicos y el notorio fortalecimiento de EPM como ejemplo de que una empresa pública sí puede ser eficiente y rentable.

  2. Énfasis en las personas y territorios más vulnerables: fortalecimiento del Estado en el nivel municipal para atender a las personas y a los sectores con mayores dificultades.

  3. Cooperación entre el Estado, el sector privado y la ciudadanía (y más recientemente la Academia) como un ejercicio moderno de gobernanza con corresponsabilidad de los actores, que demuestra una verdadera construcción conjunta de la ciudad.

  4. Continuidad de las principales políticas y programas sociales y físicos, pese a los cambios de gobierno y al énfasis que naturalmente hace cada gobernante.

Este año tendremos elecciones municipales y, como en cada elección, el modelo de ciudad está otra vez en juego. No es una exageración: hace 8 años, por ejemplo, el proyecto bandera de cierto candidato era construir un segundo piso de autopistas a lo largo del río, en contravía de todo el conocimiento sobre la sostenibilidad urbana y del historial reciente de planeación territorial de Medellín y su área metropolitana.


Hace 4 años, algún candidato proponía cambiar andenes por vías para carros y otros pensaban reducir drásticamente la inversión en procesos sociales de la ciudad.


En el debate electoral se pone en riesgo el modelo de ciudad cuando se apela a la demagogia, cuando se ignoran rigurosos documentos técnicos de planeación a mediano y largo plazo, cuando se inventan propuestas inviables para atraer a los desprevenidos, cuando se imponen candidatos apadrinados por caudillos visibles o escondidos.


En estas condiciones, surge la urgente necesidad de fortalecer una propuesta que se ubique en el centro del espectro político; un centro independiente, técnico, bien rodeado, conocedor de la ciudad, de su planeación y de los pormenores de su administración.


Una propuesta que siga haciendo evolucionar el Modelo Medellín, corrigiendo sus errores, actualizando sus énfasis, consolidando sus logros. Una propuesta que escape a los vicios actuales del debate político nacional, donde las reglas parecen ser la polarización y la ruptura de los procesos.


Esta propuesta de centro está claramente representada por los candidatos Juan David Valderrama y Beatriz Rave, dos personas íntegras, con programas de gobierno pertinentes y compatibles; dos personas que deben juntar sus fuerzas y sus ideas para ofrecerle a la ciudad una verdadera alternativa a lo que nos quieren imponer desde afuera.


En nombre de muchos ciudadanos les pido que no aplacen más esta alianza necesaria.


El Modelo Medellín no es un juego, pero está en juego.


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