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Metacrisis creativa: ¿cómo hacer que los creadores sobrevivan al confinamiento?

Actualizado: abr 16

Escrito por @DanielUP - Daniel Urrea, gestor cultural y docente universitario


Vivimos en tiempos en los que la incertidumbre reina, un escenario nada desconocido para los creativos de diferentes ramas. Aún así, las condiciones globales y sus impactos en el día a día han llevado a que algunos hablen de una crisis dentro de otra crisis, una metacrisis, y quienes viven de sus creaciones intelectuales se han tenido que valer de las máximas expresiones de su inventiva para sobrevivir.

Indicadores de la actividad económica como los mercados bursátiles, las solicitudes de subsidios, el turismo, las cadenas de abastecimiento y hasta el precio del oro se vieron afectados desde que la OMS declaró la situación generada por el COVID-19 como una pandemia.


Pero solo fue después de que los gobiernos nacional, departamental y local declararan el confinamiento obligatorio que las artes y la cultura vieron esta pandemia de frente: teatros, cines, casas culturales, coworkings, talleres, galerías, salones, festivales, rotativas, conciertos, ferias, cafés y aulas de clase tuvieron que verse cerrados o cancelados “hasta nuevo aviso”.

Reacciones estatales a la crisis

Cuando fue declarada la emergencia sanitaria (12 de marzo de 2020), una de sus medidas más cruciales tenía que ver con la suspensión de eventos y espectáculos públicos, un asunto que afecta directa y radicalmente a actores culturales de las artes escénicas y la exhibición cinematográfica como artistas, productores, promotores, escenarios, gestores culturales, exhibidores, managers, entre otros.

Para mitigar los efectos negativos de esa emergencia, el gobierno nacional emitió el Decreto 475 de 2020 que, en resumidas cuentas, planteaba los siguientes salvavidas para el sector:

  1. Seguridad social para adultos mayores: La propuesta del gobierno nacional es dar un plazo hasta el 30 de abril de este año para que alcaldes y gobernadores hagan el giro de estos recursos. Estos ya son percibidos a través del 20% de la Estampilla Procultura.

  2. Beneficios para las artes escénicas a partir de recursos de espectáculos públicos: Los recursos provenientes de contribuciones parafiscales, que son girados por el Gobierno Nacional a la Alcaldía, podrán priorizarse para apoyar al sector de las artes escénicas (creación, formación virtual, producción y circulación). Antes, estos recursos solo se podían usar para intervenciones de infraestructura.

  3. Ampliación de plazos en pagos: pago de aportes parafiscales para espectáculos públicos y artes escénicas; pago de cuota de desarrollo cinematográfico para el sector audiovisual (principalmente dirigido a grandes exhibidores y distribuidores, no tanto a los productores independientes).

Además, y aunque esta medida no hizo parte del decreto, se estableció una ampliación de fechas para la realización de eventos apoyados por los programas de estímulos.

Todas estas medidas podrían categorizarse como paliativas: ninguna busca enfocarse en la raíz del problema, ninguna es ambiciosa en términos transformadores, ninguna plantea hacer algo que no se estuviera haciendo. Más claro aún, ninguna implica la inyección de nuevos recursos, tan solo flexibiliza el uso de una fracción de un renglón ministerial que no llega ni al medio porciento, ni al 0,3% siquiera, del aporreado y remendado presupuesto nacional.

Por otro lado, los recursos de la Ley de Espectáculos Públicos ya no serían usados para infraestructura sino para creación. Por varias razones, entre ellas los costos de los insumos, no son igualmente visibles 10 millones de pesos en construir un edificio que 10 millones de pesos en un evento. De esta medida, por lo visto, se harán disponibles unos importantes recursos que antes no se podían usar para creación, formación y fomento. Esta idea, que en principio es interesante, guarda el peligro de convertir en permanente una medida provisional.

Ya la Secretaría de Cultura Ciudadana anunció cómo implementará estas directrices de cara al sector artístico con, entre otras, una plataforma de contenidos, la continuidad de las Salas Abiertas y una caracterización exprés: una reacción más que plausible, que además fue consensuada con la institucionalidad cultural. Es urgente que también desde la Secretaría de Desarrollo Económico se adecúe el naciente Programa de Economía Creativa para que responda a una coyuntura que exige medidas urgentes, visionarias y sensatas.

Medellín Futuro Creativa

La ciudad de Medellín ha construido una historia y una capacidad instalada en efervescencia cultural, representada en políticas públicas concienzudas y procesos privados innovadores, que debe marcarle el rumbo a una sociedad atolondrada por una crisis que golpea a su institucionalidad en reto.


Ya algunos artistas y empresarios de la cultura han empezado a soltar ideas calientes en plena coyuntura, sugiriendo que, bien orientada, la crisis podría crear varios escenarios de oportunidad.

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El futuro que le propone a la ciudad el alcalde Daniel Quintero, con ideas que otrora fueran utópicas como el Valle del Software o la ecociudadanía, no puede ser ajeno a este reto y encuentra en el Plan de Desarrollo un instrumento para fortalecer asuntos que cobran un sentido particularmente estratégico, a saber:

  • Deben privilegiarse proyectos de tecnología e innovación social, tales como el desarrollo de aplicaciones que faciliten la vida cotidiana y los consumos locales. Estar “obligados” a revisar lo que consumimos y canalizarlo a través de la tecnología puede ser una oportunidad para acercar elementos de la cadena de valor que lo necesitan. Pensemos, por ejemplo, en los artesanos y los mercados campesinos.

  • La educación se está viendo obligada a repensar sus procesos y sus canales. Por esto, la idea de una transformación educativa debe estar atravesada por la generación de capacidades tecnológicas y el fortalecimiento de competencias del siglo XXI. Necesitamos jóvenes resilientes, sanos y técnicamente capacitados.

  • Muchos actores públicos y privados de la ciudad van a necesitar comunicar más y de una mejor manera lo que hacen, una oportunidad para generar empleos en la producción de contenidos digitales. Las instituciones de educación superior públicas tienen aquí un escenario de oportunidad.

Estas son solo algunas ideas que se basan en las potencialidades del Plan de Desarrollo Medellín Futuro. Sin embargo, es necesario ir más allá y plantear también interrogantes o exclamaciones que son inevitables en un escenario de frontera como el que hoy viven la ciudad y el mundo:

  • Hay proyectos que necesitan recursos de urgencia, están agonizando. Algunos países del mundo han destinado fondos especiales para salvaguardar la permanencia de los procesos y proyectos culturales que más lo necesitan. A través de Mimedellin.org, Ruta N ha construido una capacidad que puede potenciarse hoy con la necesidad de estrategias de gobierno abierto.

  • La inmensa mayoría de proyectos creativos de la ciudad (en literatura, artes plásticas, editorial, producción audiovisual, fotografía y diseño, por ejemplo) están ingeniándoselas para ser visibles y contarles a los ciudadanos qué están haciendo. Una app pública podría facilitar enormemente esta sinergia entre oferta y demanda.

  • Todo parece indicar que el confinamiento durará todo el año o más; muchos de los estímulos se pueden reorientar para que los creadores planifiquen, innoven, transformen o investiguen en el marco de sus procesos. En general, facilitar actividades de introspección y planeación que se puedan llevar a cabo desde casa.

  • Es innegable que cuando se habla de tecnología muchas personas y procesos culturales se enfrentan a una barrera. Generaría mucho valor una beca de estímulos especial para la construcción de capacidad instalada en tecnología para organizaciones culturales y sociales.

  • El acceso a datos ha sido un componente fundamental en nuestra creciente ecociudadanía: el SIATA, el SITUR y el observatorio de movilidad son ejemplos de esto. Tenemos la oportunidad de que MEData le informe a la ciudadanía con datos abiertos sobre la evolución del COVID-19 en la ciudad.

Según un reciente estudio de Dealroom.co sobre el impacto de la crisis del coronavirus en la tecnología, son muchas las disciplinas relacionadas con las actividades creativas que se vieron fortalecidas estructuralmente: telemedicina, software colaborativo, biotecnología, streaming de video y música, videojuegos y educación en línea, por mencionar algunas.


En cambio, en nuestra ciudad la crisis también nos ha hecho ver a la inequidad de frente, pronunciando la inseguridad económica que se asume como característica del sector cultural.

He hecho parte de numerosas discusiones en las que se debate sobre cuál debe ser la vocación creativa de Medellín. Se ha hablado de la música, de la arquitectura, del diseño y hasta del cine. Pero al ver con detenimiento la situación actual e intentar proyectar un futuro soñado y posible, no me quedan dudas de que nuestra vocación creativa debe ser la innovación social: es juntos entre públicos, privados, artistas, empresarios, universidades y organizaciones sociales, que lograremos resolver los problemas públicos mientras se generan riqueza y empleo.

Por último, sería muy saludable para el ecosistema cultural de Medellín que se invitara a una mesa de conversación y concertación, para que a lo largo de toda esta coyuntura se vaya ajustando la oferta estatal a las nuevas circunstancias. Construyendo desde el encuentro es más posible que encontremos en medio de la bruma una luz que nos ilumine el camino.

@DanielUP - Daniel Urrea, gestor cultural y docente universitario.


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