• Daniel Carvalho

Si no es suficiente el pico y placa, ¿qué más podemos hacer?

Actualizado: mar 10


Sin sorpresa, el Valle de Aburrá está nuevamente en medio de una contingencia ambiental.


Sin sorpresa también, las medidas tomadas no alcanzan a contener todo el problema y la ciudadanía se divide entre quienes las critican y quienes les hacen trampas.

El primer aspecto a destacar es que el problema de calidad del aire, común a la mayoría de ciudades del mundo pero particularmente crítico en Medellín, ya goza de total atención mediática, ciudadana y política.



Puede parecer banal, pero antes a pocos nos importaba; hace 5 años casi ni se hablaba de ello y ahora es una preocupación cotidiana. Sin eso, nunca hubiéramos empezado a buscar soluciones.


Cabe recordar que la deficiente calidad del aire se debe a factores climáticos, geográficos y tecnológicos, sumados a un modelo de desarrollo urbano que se impuso en el siglo XX y que hoy sabemos que no fue apropiado. Es importante recordar esto porque un problema incubado en un siglo no va a resolverse en un par de años.

Leer: Estado de alerta por mala calidad del aire en Medellín

¿Qué tan efectivo es el pico y placa para mejorar la calidad del aire?


Muchas personas critican la efectividad del pico y placa como medida de choque; algunos lo hacen porque les incomoda y otros porque les parece insuficiente.


Teniendo en cuenta que las fuentes móviles representan 80% de la emisión de PM 2,5, restringir la circulación de una buena porción de éstas es un medida lógica y efectiva. Sin embargo, la medida no es perfecta ni podemos contar con ella sola para superar el problema.


En primer lugar, sugiero que este tipo de medidas pueda decretarse, con anticipación, para toda una semana; esto permitiría mayor claridad y mejores oportunidades para que los ciudadanos reorganicen sus desplazamientos.


En segundo lugar, considero que si -como sucede en este momento- la restricción no permite regresar a niveles aceptables (amarillo, por lo menos), es necesario plantear el pico y placa de todo el día.


En tercer lugar, es comprensible una queja que se ha hecho recurrente: ¿por qué no se restringe la circulación de los vehículos chimenea? Sobre esto cabe decir varias cosas:


  • Sí hay una restricción para camiones y volquetas y una restricción aún mayor para aquéllos de modelos viejos: para camiones es < 2009; para carros es < 1996.

  • Es contradictorio e indignante que, mientras promovemos el transporte público como solución a los problemas ambientales y de movilidad, sigamos viendo buses sumamente contaminantes circulando en total impunidad por las calles de la ciudad (¡incluso frente a la propia Alpujarra!). Por eso es imperativo que las autoridades municipales y metropolitanas -así como las empresas de transportadores- informen a la ciudadanía sobre los avances del plan de renovación de la flota de buses. Debemos poner una fecha límite pues la situación lo amerita.


Mayor control a las industrias contaminantes del Valle de Aburrá


Finalmente, es urgente establecer controles más estrictos a las diferentes industrias de la ciudad; hay sectores en los que las industrias siguen siendo altamente contaminantes y hay numerosas sospechas de que algunas aprovechan las horas de la noche para evadir los controles.


La implementación del Plan de calidad del aire (PIGECA) tiene que acelerarse, en particular aquellas medidas que, sabemos, pueden tener un efecto mayor:


  • La renovación de los 6.000 camiones, volquetas y buses más contaminantes

  • La implementación de la Zona de Aire Protegido (ZUAP) en el Centro de Medellín

  • La priorización absoluta de la inversión en corredores de transporte público limpio (Metro en la 80, Metroplús en Av. Guayabal y el Poblado)

  • La electrificación progresiva pero acelerada del parque automotor (en especial las motocicletas)

  • La masificación de la flexibilización horaria y el teletrabajo


¿Cómo enfrentamos en el Área Metropolitana esta enfermedad colectiva?


Gracias al interés logrado sobre este tema, hoy contamos con un plan (el PIGECA -Plan Integral de Gestión para la Calidad del Aire-) que ya empieza a dar algunos resultados (por primera vez en la década, el acumulado de PM 2,5 empezó a disminuir) y que tiene que seguir siendo nuestra hoja de ruta metropolitana para enfrentar esta enfermedad colectiva.


También contamos con un protocolo de reacción para estas semanas críticas (el POECA -Plan Operacional para enfrentar Episodios de Contaminación Atmosférica en el Área Metropolitana del Vallé de Aburrá-) que nos permite planificar las crisis y evitar así medidas improvisadas e ideas demagógicas.


Este protocolo ha evolucionado desde 2016 y hoy se ajusta más a nuestra realidad. Entre algunos avances, cabe destacar:


  • La inclusión de las motos 4T

  • La restricción en función de la edad vehicular

  • La ampliación del pico y placa


Las medidas que hoy se toman no son pues improvisadas, si bien concuerdo con algunos en que pudieron tomarse unos días antes y de una vez por toda la semana. Tampoco puede decirse que sean medidas erradas: su primer objetivo es evitar la crisis (indicadores permanentemente en rojo durante varios días) y esto se ha logrado.


Sin embargo, sí podemos afirmar que las medidas son insuficientes pues las estaciones siguen indicando un aire dañino para ciertos grupos (naranja) y en ocasiones alcanzan niveles más graves. Por ello, el POECA tiene que ser un instrumento dinámico que se revise después de cada contingencia; este será el tema de nuestra primera comisión accidental en el concejo de Medellín en 2020 sobre calidad el aire.


Hace dos años, tras la contingencia ambiental de febrero, escribí esta columna. Algo hemos avanzado, pero las principales conclusiones aún aplican.


Es necesario que los Planes de Desarrollo de los 10 municipios del Valle de Aburrá (en especial el de Medellín) definan proyectos e inversiones significativas que permitan seguir avanzando en la solución de esta enfermedad crónica de nuestra metrópli.


#MedellínSostenible

CALIDAD DEL AIRE | Les comparto mi ponencia en el más reciente debate de control político que citamos en el Concejo de Medellín terminando 2019:


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